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Guías para centros · Inversión

Cuánto cuesta montar una sala de rehabilitación tecnológica (y qué cabe en cada presupuesto)

Rebiotex · 4 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura

Respuesta corta: entre 15.000 y más de 300.000 euros. La horquilla es tan ancha porque «sala de rehabilitación tecnológica» puede significar un equipo de estimulación propioceptiva del tamaño de una maleta o un exoesqueleto de marcha con dos sistemas de valoración al lado. En este artículo desglosamos qué hay en cada tramo, qué cabe en cada presupuesto y qué costes no aparecen en la etiqueta. Sin trucos y sin pedirte el correo antes.

Por qué nadie te da la cifra en la primera llamada

Quien vende tecnología de rehabilitación tiende a esquivar la pregunta del precio hasta haber hecho la demo. Lo entendemos, pero creemos que es un error: el director de un centro necesita saber si una inversión está en su rango antes de dedicarle una mañana. Si no lo está, mejor saberlo pronto. Si lo está, la demo se aprovecha mucho mejor.

Así que aquí van los números, en horquillas reales de mercado, para tres tipos de sala. Los presupuestos son orientativos y cambian con la configuración, pero el orden de magnitud es el que es.

Escenario 1 · La sala de arranque: entre 15.000 y 80.000 €

Es el punto de entrada. Un solo equipo que aporte algo que el centro no puede hacer con las manos: medir objetivamente, dar biofeedback en tiempo real o estimular de una forma que la terapia manual no alcanza.

En este tramo caben, por ejemplo:

Para quién es: una clínica de fisioterapia que quiere diferenciarse, una unidad de rehabilitación deportiva que necesita objetivar el retorno a la actividad, o un centro que empieza a tratar paciente neurológico y quiere una primera herramienta.

Lo que obtienes: informes con datos, sesiones más atractivas para el paciente y una razón concreta para que te elijan a ti.

Escenario 2 · La sala completa: entre 130.000 y 250.000 €

Aquí entra un equipo ancla: el que define la sala y el tipo de paciente que vas a poder tratar. Es donde la inversión empieza a cambiar el posicionamiento del centro, no solo su equipamiento.

Las tres opciones habituales, según la especialidad:

Para quién es: centros que ya tienen volumen de pacientes y quieren convertirse en referencia de su zona en una especialidad concreta.

Lo que obtienes: capacidad para tratar pacientes que hoy derivas fuera, informes que justifican la evolución ante el paciente y ante quien paga, y un argumento comercial que ningún centro sin tecnología puede replicar.

Escenario 3 · La sala de referencia: a partir de 300.000 €

Combinaciones de dos o más equipos que se complementan. No es «tener más máquinas»: es cubrir el recorrido completo del paciente, desde la valoración hasta el alta.

Dos configuraciones que vemos con frecuencia:

Para quién es: hospitales, grandes centros de neurorrehabilitación, fundaciones con financiación externa y clínicas privadas con un plan de crecimiento claro.

A este nivel, la conversación deja de ser «qué equipo compro» y pasa a ser «qué paciente quiero atender dentro de tres años». Es una conversación distinta, y merece un dossier distinto.

Lo que no está en la etiqueta

Aquí es donde muchos presupuestos se desvían. Estos son los conceptos que conviene preguntar siempre, y lo que suelen suponer:

Concepto Qué esperar
Envío Tarifa cerrada por fabricante, entre 900 y 5.000 € según el equipo y el origen. Pídelo cerrado: no aceptes «según cotización».
Instalación Algunos fabricantes la cobran aparte, típicamente un 5 % sobre el equipo. Otros la incluyen.
Formación Debería estar incluida y certificada. Si te la cobran aparte, pregunta por qué.
Licencias de software Atención aquí. Algunos equipos incluyen el primer año y a partir del segundo la licencia va aparte. Que te lo digan el primer día, no el segundo año.
Mantenimiento Contratarlo con el equipo suele ser bastante más barato que contratarlo después. En algunos casos, después ya no se puede.
Obra Normalmente ninguna. Ni refuerzo de suelo ni obra civil. Sí hacen falta tomas eléctricas y acceso para palé.

Regla práctica: suma entre un 5 y un 10 % al precio del equipo para tener el presupuesto real de puesta en marcha. Si el proveedor no puede darte esa cifra cerrada antes de firmar, no está siendo claro contigo.

Y luego, ¿se usa?

Esta es la pregunta que de verdad decide si la inversión merece la pena, y la que menos se hace.

Un equipo bien integrado en la agenda de un centro trabaja entre 5 y 9 sesiones por semana por fisioterapeuta, según el tipo de dispositivo. Eso, a un precio de sesión de entre 70 y 80 euros, es la base de cualquier cálculo de amortización serio. Un equipo que se queda en el armario no se amortiza nunca, por barato que fuera; uno que trabaja todos los días se paga solo en un plazo razonable.

De lo que hace que un equipo se use —y de lo que hace que se abandone— hablaremos en otro artículo. Adelantamos la idea central: no depende de la máquina, depende de la formación y de las primeras cuatro semanas.

Cómo decidir sin equivocarte

Tres preguntas, en este orden:

  1. ¿Qué paciente quiero tratar que hoy no puedo? No «qué equipo me gusta». El paciente decide el equipo, no al revés.
  2. ¿Cuántas sesiones a la semana puedo garantizarle? Si la respuesta es «no lo sé», haz el cálculo antes de pedir presupuesto.
  3. ¿Quién va a formar a mi equipo y quién responde cuando algo falla un viernes por la tarde? El proveedor importa tanto como la máquina.

Si quieres, lo vemos con tus números. Cuéntanos tu centro. Una llamada de veinte minutos suele ser suficiente para saber en qué escenario estás y si merece la pena que sigamos hablando. Y si no encaja, te lo decimos nosotros antes que tú.

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